A ojos de los futuros estudiantes —y de los educadores locales— en los últimos años en Canadá se ha producido un cambio significativo en las políticas para estudiantes internacionales, con una explosión post-Covid de estudiantes entrantes seguida rápidamente por un nuevo conjunto de políticas destinadas a recalibrar los flujos de estudiantes para llegar a un modelo más sostenible.
Para dar algo de contexto sobre los cambios, Canadá vio caer su número de nuevos permisos de estudio el año pasado por casi seis veces en comparación con 2023. Sin embargo, esta contracción refleja una intervención gubernamental deliberada, más que una pérdida de la demanda estudiantil subyacente.
Las medidas introducidas desde 2024 han endurecido los requisitos de elegibilidad, incrementado los umbrales financieros obligatorios y un mayor control gubernamental sobre la admisión de estudiantes, lo que ha dado lugar a un sistema más selectivo y, en algunos casos, más limitado de lo que se anticipaba inicialmente.
Al mismo tiempo, los recientes ajustes de política indican que Canadá sigue abierto a los estudiantes internacionales, aunque dentro de un marco más cuidadosamente definido. Y los factores canadienses que resonaron con los estudiantes en 2023 —incluyendo universidades sólidas, una amplia adopción del multiculturalismo y una economía robusta— siguen siendo válidos hoy en día.
Desde Belinda Wong, directora ejecutiva de Starbucks China, hasta Margaret Chan, exdirectora general de la Organización Mundial de la Salud, y Juggun Kazim, una famosa actriz en Pakistán, los graduados internacionales de universidades canadienses tienen una gran presencia en todo el mundo. Esperamos que esta tendencia continúe en 2026 y más allá.